OSC: ¿Cómo enfrentar los nuevos escenarios?

Las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) han contribuido por décadas al país, promoviendo derechos e impulsando causas sociales en torno al interés público.La sociedad civil organizada existe más allá de la lógica del Estado y del mercado, agrupando a los ciudadanos libremente para actuar de forma colectiva en la consecución del bien común. Es en este espacio donde las personas puedes expresar su creatividad y donde impera la solidaridad.

Las OSC emplean sus capacidades para incidir en procesos de cambio social: trabajando con grupos en situación de vulnerabilidad; llevando a cabo acciones que favorecen el bien común; trabajando en el espacio de lo público; realizando labores que permiten la reconstrucción del tejido social; promoviendo la legalidad, la democracia y el equilibrio de poderes; generando empleos y trabajando en temas sensibles como la educación, la seguridad y los derechos humanos, entre otros.

OSC: ¿Cómo enfrentar los nuevos escenarios?

Actualmente, las OSC vivimos un entorno político, social, económico y tecnológico, cambiante, dinámico e incierto.

Un entorno donde las nuevas políticas públicas, la visión actual del gobierno federal, el marco jurídico, financiero y fiscal que restringe y el acelerado desarrollo tecnológico que no se logra asimilar, confrontan y rebasan nuestros sistemas tradicionales de organización, trabajo y operación.
Aunado a ello, los bajos niveles de desarrollo económico que vive el país, procrea nuevas y crecientes necesidades sociales que el Estado y el mercado no logran contener.

Estos retos del siglo XXI que enfrentamos las OSC no es posible resolverlos con las mismas capacidades y características con las que nos constituimos hace diez, veinte o treinta años.

Desafíos

En este sentido, estos desafíos nos llevan a reconfigurar nuestras organizaciones haciéndolas más sólidas, mejor organizadas, más profesionales, con nuevas capacidades y con el uso de la tecnología más moderna. También tendremos que cambiar nuestra forma de trabajo individualista a la asociativa, vinculándonos con organizaciones que nos vigoricen con sus experiencias de éxito y la fortaleza que da la solidaridad.

Tendremos, en su caso, proponer se realicen adecuaciones a las políticas públicas y marco legal que nos compete, así como a la actual visión del sector público.
Es nuestra responsabilidad como sociedad civil organizada, continuar estando presentes en los asuntos sociales donde el Estado no llega y el mercado no se interesa.

El Estado debe entender que la sociedad civil organizada es parte de la solución, no parte del problema.

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